La Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene objetivos ambientales ambiciosos con respecto a la movilidad y en especial al autotransporte público de pasajeros.
Se lanzó a fines de 2017 el Plan de Movilidad Limpia (PML) en el que se propuso reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono (CO2) y gases contaminantes, como los óxidos nitrosos (NOx) y el material particulado (MP), que son generadas por los vehículos a combustión. El objetivo es mejorar la calidad de vida de los porteños y sus visitantes. En la Ciudad, el transporte es responsable del 28% de las emisiones totales de CO2, por lo que es fundamental ahondar en el estudio de alternativas que busquen reducir su impacto sobre el ambiente y la salud de la población urbana.
En línea con el PML se creó el programa de Prueba Piloto de Colectivos de Tecnologías Alternativas con la intención de tener un marco experimental para nuevas tecnologías en el transporte público de pasajeros por automotor, eliminando barreras para su implementación, buscando así un impacto significativo en los niveles de emisión de gases del sector de transporte público. Se busca evaluar la viabilidad técnica, operativa, económica, y ambiental de colectivos bajas emisiones, así como también, analizar la escalabilidad de las tecnologías.
Debido a que el mundo de la industria automotriz se está reconvirtiendo, en la Ciudad se avanza probando tecnologías alternativas al diesel, como colectivos eléctricos, colectivos propulsados a gas natural comprimido (GNC) y otros a biodiesel. Al tratarse de tecnologías nuevas y sustentables, fue muy importante conocer su viabilidad operativa, económica y ambiental en condiciones reales de operación, por eso se realizó estas pruebas en conjunto con diferentes. líneas de colectivos que circulan por la Ciudad. En los tres casos, los vehículos de transporte
público de pasajeros operaron por el recorrido original de cada llínea.
En marzo 2019 comenzaron a circular dos unidades propulsadas a biodiesel; en agosto 2019 se sumaron dos unidades propulsadas con motores a GNC. En cuanto a la prueba de los dos colectivos eléctricos, si bien es la opción más limpia y menos contaminante, los elevados costos de inversión, la disponibilidad de potencia y lugar en cabecera, y la vida útil de las baterías, son las barreras que hoy existen y que desaceleran la llegada de los mismos.
Se concluyó a partir de la evaluación realizada que existe un trade off entre tecnología limpia y nivel de inversión para implementarla: es decir, que cuanto más limpia la tecnología que se desea incorporar, mayor deberá ser la inversión.Además, ninguna de las tecnologías cumple con todos los requisitos, por eso es importante considerar que la transición a una flota bajas emisiones debe contemplar todas las tecnologías. Fue necesario estudiar la normativa vigente para facilitar el proceso de habilitación de los vehículos alternativos y así poder habilitarlos a circular en la vía pública transportando pasajeros. En algunos casos esto demoró más de un año.