A nivel mundial, el contexto de pandemia del COVID-19 ha impuesto, tanto a los gobiernos como a los diferentes actores y sectores sociales, repensar y modificar todos los aspectos de la vida cotidiana, tal vez de modo más drástico en algunos aspectos que en otros. En este sentido, uno de los cambios que trajo aparejado la pandemia se evidenció sobre las formas de movilidad de parte de la población urbana.

Los viajes en transporte público se redujeron, sea por restricciones en su uso o por temor al contagio de parte de sus usuarios/as habituales, e hicieron que muchas personas se inclinaran por formas de movilidad individual como la bicicleta. Este contexto de cambios en los patrones de movilidad, entonces, representa una oportunidad para incentivar aún más el uso de la bicicleta, pero también requiere de mayores inversiones de recursos para que esta forma de movilidad sea integrada de forma segura a la red vial.

Por ese motivo, la mejora de la seguridad vial ha de ser un aspecto elemental de cualquier estrategia integral en favor del uso de la bicicleta, en donde el rol del Estado en la inversión en infraestructura para el uso de bicicletas es crucial para asegurar una circulación segura y adecuada a las necesidades de cada sector poblacional.

Fuente: Argentina.gob.ar