La Defensoría del Turista porteña expuso en el 1er Congreso Internacional de Turismo que se llevó a cabo los días 18 y 19 de mayo en el Hotel Enjoy de Punta del Este, Uruguay, en el marco de la 67° Reunión de la Comisión Regional de la Organización Mundial de Turismo (OMT) para la Américas y el Seminario sobre el Código internacional para la Protección de los Turistas.

Este Congreso fue organizado por el Ministerio de Turismo de Uruguay con el objetivo de realizar un análisis de algunos de los desafíos que presenta la actividad turística en su etapa de reactivación, luego de la emergencia sanitaria por Covid-19. Profesionales del sector de diversos países fueron convocados para debatir y otorgar una visión jurídica de posibles soluciones a los problemas que acarreó la pandemia en la actividad.

Susana Ayala, asesora legal de la Defensoría del Turista de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, asistió en representación del equipo para disertar en el panel: "El impacto de la Crisis y los Desafíos de la Industria Turística". En él también participaron  Sandra Arcos Valcárcel, asesora de la Federación Argentina de Empresas de Viajes y Turismo, de la Comisión de Transporte aéreo de la institución y de la Asociación de Agencias de Viajes de Buenos Aires ; Gonzalo Yelpo,  Socio de Yelpo & Facal Abogados y especialista legal en aviación que abarca desde asuntos aeropolíticos y regulatorios hasta comerciales, laborales, financiamiento de activos, medio ambiente y otros; y Diego Raúl González, Gerente de Asuntos Legales de Aeropuertos Argentina 2000 S.A.

En su exposición, Ayala abordó el tema de “El impacto de la crisis en Turistas Consumidores durante la Pandemia en Argentina¨. Allí se destacó que la prestación de un servicio turístico es  una relación de consumo en los términos de la Ley de Defensa del Consumidor y del art. 42 de la Constitución Nacional. Dichas normas tienen por finalidad brindar un marco protectorio al consumidor como parte débil ante la desigualdad estructural frente a los proveedores de bienes y servicios y así equilibrar las relaciones de consumo, como así también buscar la reparación integral de los daños que podrían haberse producido por la inconducta de los prestadores.

Sin embargo, esa no fue la realidad que se vivió desde el 19 de marzo de 2020, ante el cierre de fronteras y las cancelaciones de viajes, debido a que los pasajeros quedaron totalmente desprotegidos frente a la omisión de respuesta de las agencias de viajes y líneas aéreas, que intentaron ampararse en la imprevisibilidad de la crisis para incumplir sus obligaciones de reprogramaciones y/o devolución de lo pagado. Los pasajeros impedidos de  realizar los servicios contratados sufrieron un quebranto no solo económico sino moral y emocional, sometidos a variadas conductas abusivas, y las soluciones quedaron sometidas a las políticas comerciales que variaban de una empresa otra conforme las mismas determinaban.

Finalmente, la crisis dejó al descubierto el reto de bregar por una solución integral frente a los nuevos desafíos del turismo, que empodere al consumidor turístico en la relación de consumo porque los tiempos de la gente no son los de las empresas, ya que en esa relación no están obligados a correr los riesgos que estas puedan enfrentar por su propia actividad.